Tus vivencias, recuerdos y familiares inmortalizados en una fotografía ¿Cómo es posible?

El poder retratar un momento, una persona o un grupo de ellas proviene de un largo recorrido y de inventos, pero su origen se puede resumir en dos palabras “Cámara oscura”. Muchas personas  a lo largo de la historia se plantearon la idea de plasmar momentos que querían inmortalizar en el tiempo como quisieron lograr con pinturas de estilo impresionista.

Pero al pasar los años esto no parecía suficiente para otros, en especial a Joseph Nicéphore Niépce quien, en 1816, obtiene una imagen negativa, imperfecta e inestable con la cámara oscura. Luego, en 1826, consigue la primera heliografía utilizando betún de Judea o asfalto.

Tiempo después Louis Daguerre y Niépce se asocian para seguir con las investigaciones. Con el lamentable fallecimiento de Niépce, Daguerre continúa y en 1839 logró obtener un procedimiento que fuera fiable. En este procedimiento se obtenía una imagen sobre una superficie de plata pulida, aunque a menudo se utilizaban placas de cobre plateado ya que sólo era necesario disponer de una cara plateada sensibilizada con vapores de yodo.

Para revelar la imagen se hacía con vapores de mercurio. Las desventajas que tenía este procedimiento eran que necesitaba varios minutos de exposición y que el uso de vapores de mercurio es dañino para la salud.

Como sabemos, los avances tecnológicos avanzan rápido y para ese tiempo este invento no podía quedarse atrás. En 1840 William Fox Talbot desarrolla otro procedimiento conocido como Calotipo que es un sistema negativo-positivo. Se obtenía un negativo de papel, que luego por el contacto era positivado sobre otra hoja de papel. Para que todo este procedimiento fuera posible se humedecía el papel con una solución ácida de nitrato de plata antes y después de la exposición, y antes de ser fijada.

En 1842 Sir John William Herschel introduce a esta sucesión de procesos la Cianotipia. Aunque años atrás descubrió el poder solvente del hiposulfito de sodio en torno a las sales de plata insolubles, lo que lo convertía en un agente fijador en la fotografía; logrando así el primer negativo de cristal a finales de 1839.

En los 50´s llega a conocerse el nuevo procedimiento fotográfico el Colodión húmedo. Consistía en verter líquido sobre las placas de vidrio. Las placas eran sensibilizadas en un tanque con nitrato de plata. Este procedimiento permitía obtener imágenes negativas nítidas. Este sistema se llama así porque  la placa debía permanecer húmeda durante la toma y la obtención de la imagen. Aquí, el fotógrafo tenía que llevar consigo un laboratorio fotográfico portátil para poder preparar la placa y luego proceder a revelarla.

Como bien sabemos, la cantidad de procedimientos fueron avanzando cada vez más. Para el 71, como era de esperarse, nace el procedimiento de las placas secas al gelatino-bromuro. Aquí se empleaba una placa de vidrio y se extendía sobre ella una solución de bromuro, agua y gelatina sensibilizada con nitrato de plata; y lo mejor de todo era que no tenía que mantenerse húmeda la placa en todo el momento de exposición, y la exposición solo duraba un cuarto de segundo.

George Eastman lanza la cámara Kódak en 1888. El éxito en este lanzamiento fue gracias a la introducción del carrete de película fotográfica. Los Lumiére no querían quedarse atrás y en 1931 comercializan la fotografía a color que eran diapositivas o transparencias en vidrio, también conocidas como placas autocromas.

A mi parecer, y creo que para muchos, la fotografía como hoy la conocemos nace en 1948 con Polaroid. Este tipo de cámara permitía tomar y obtener instantáneamente una fotografía. Pero todo este devenir de inventos no podría quedarse ahí y avanzó, como toda la tecnología, a la era de lo digital.

En 1990 comienza todo un proceso de digitalización en el ámbito fotográfico. Como sabemos, las imágenes son capturadas por un sensor electrónico que dispone de múltiples unidades fotosensibles y se archivan en la memoria.

Un viaje largo pero satisfactorio. Ahora todos podemos gozar la dicha de obtener y guardar imágenes de todos aquellos momentos que deseamos atesorar. Esto se lo debemos a aquellas personas que dedicaron parte de su vida para desarrollar dichos procedimientos y que ahora nos permiten visualizar lbuenos recuerdos.

¿Tú apellido? ¿Nuestro apellido?…Descubre el origen de los apellidos

A quién no le da curiosidad saber de dónde o de quién provienen sus apellidos. A muchos les resultará fascinante pensar si fue alguien importante, un caballero renombrado o cercano a la realeza, o quizás saber si fue un pueblerino; pero claro esto llevaría años y años de arduo trabajo, ya que estos provienen de un tiempo lejano con muchas vertientes en el camino.

Si nos enfocamos en los apellidos que se pueden encontrar en países hispanohablantes vamos a hallar una gran variedad, además de una enorme similitud con otros de tierras lejanas a donde te encuentras. Los apellidos, como sabemos, se han utilizado como signos de identidad. Estos suelen proceder de varios tipos y son: apellidos patronímicos, apellidos toponímicos, apellidos derivados de oficios y apellidos descriptivos.

Se preguntarán ¿De dónde proviene el mío? Y eso es lo que ahora les voy a explicar, aunque me gustaría responder de forma definitiva de qué persona provino. Los apellidos patronímicos son aquellos que se originaron por un nombre propio. En la España medieval y en sus colonias, se utiliza la desinencia “-ez”. Aunque también para Galicia y Portugal es habitual “–es”, Para Cataluña y Valencia “-is” y para el País Vasco “-iz”.

Algunos de estos apellidos y de los más conocidos son: Álvarez (Álvar, Álvaro); Bermúdez (Bermudo); Díaz, Díez, Diéguez (Diego); Domínguez (Domingo), Gómez (Gome, Guillermo); González (Gonzalo); Hernández (Hernán), López (Lope), Márquez (Marcos); Pérez, Peretz, Peres (Pere, Pero, Pedro); Rodríguez (Rodrigo); Sánchez, Sáez, Sáenz, Sainz (Sancho), entro otros. Pero la lista se haría muy larga.

Los apellidos toponímicos derivan de los lugares de los que provenía, vivía o poseía tierras la persona o familia a quien se le asocia el apellido. Estos apellidos vienen precedidos de la preposición “de”, “del”, “de la” o de los gentilicios. Alguno de estos apellidos son: Alameda, Ávila, Bisbal, Burgos, Dávila (resultado de la contracción De Ávila), Gallego, León, Linares, Madrid, Miranda, Navarra(o), Salazar, Sevilla, Soto, Torres, Vargas, etc.

Los apellidos de oficios o profesiones provienen del ejercicio que hacía la persona o familia a la que se asocia con ese apellido. Alguno de estos son: Alférez, Caballero, Carreiro, Coronel, Ferrer, Ferrero, Herrera, Hidalgo, Jurado, Pastor, Sabater (cat. Zapatero), Zapatero, entre otros.

Los apellidos de apodos o descripciones se derivan de la descripción o algún apodo de aquella persona o familia a la que se le adjudica dicho apellido. En estos apellidos podemos encontrar mucho conocidos y son: Bello, Blanco, Bravo, Cabello, Crespo, Hermoso, Hurtado, Leal, Matamoros, Moreno, Pinto, etc.

Además de todos estos apellidos, se pueden encontrar aquellos apellidos que surgieron a partir de la Santa Inquisición Española. En esta época los sefardíes, moriscos, gitanos y otras etnias tuvieron que huir del lugar donde vivían y adoptar otros apellidos con los compuestos de San (santo). Algunos de estos apellidos compuestos son San Basilio, San Juan, San Martín, Santamaría, Santana, Santángelo, Santiago o, en general, aquellos que comienzan con San, Santa o Santo.

La persona o familia que inicio cada uno de los árboles genealógicos es difícil de saber de manera inmediata y sin ningún estudio previo, pero con explicaciones como ésta podremos saber más o menos cómo se llamaron o de qué lugar proviene el origen del apellido de cada uno.